Más de mil y un días en China, segunda parte

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Por Emilio Bassil Amín*

Es un período de tiempo ilimitado y aún así, parece no alcanzarnos para poder coronar todas las metas trazadas y ver cumplidos tantos propósitos y proyectos que traemos en mente cuando llegamos a China, lo que de por sí es una razón muy valida para prolongar nuestra estadía aqui. Nuestra experiencia diaria es comparable a una caminata por la Gran Muralla, cuando a lo largo de esta monumental obra ascendemos o descendemos paso a paso por las escalinatas para luego hacer un receso en alguna de las torres de observación, con el fin de visualizar lo ya andado y el trayecto  que nos falta por recorrer. Es aquí donde somos conscientes de que lo importante es no sólo haber llegado a China, si no lograr establecerse, tal vez a término indefinido, sacándole el máximo provecho al valioso potencial de nuestras capacidades y conocimientos.

muralla

 

Envueltos en la dinámica general del país y sus grandes ciudades, que se percibe en miles de transeúntes avanzando a ritmo apresurado en andenes, estaciones de tren, de metro y otros sitios públicos muy concurridos; al vernos inmersos en el intenso tráfico de amplias avenidas o por las diversas actividades que copan nuestras agendas, sentimos que las horas en China transcurren a una velocidad propia de tren-bala. Muy pronto van pasando semanas y meses, lo cual nos da apenas tiempo para preguntarnos cuando vendrá el momento de regresar a casa, aunque encontremos muchas razones de peso para justificar quedarnos en China.

familia mezcla

Sumamos un calendario más en nuestra estadía a este lado del planeta. Dos, tres o cinco años lejos de nuestros países de origen, nos parece que es un período de tiempo extenso; pero luego se nos hace corto, al conocer Iberoamericanos y demás “Expats” que emigraron de sus países hace 15 o 20 años y echaron raíces aquí. Algunos de ellos fundaron familias con nacionales, están construyendo un proyecto de vida y dominan el chino mandarín, algo primordial para decidirse a permanecer a largo plazo aquí, y que ofrece muchas más posibilidades de realizarse a niveles personal y profesional.

lengua china

También es cierto que una vez hemos tenido en una o más ocasiones la experiencia de viajar entre Iberoamérica y el Oriente, en donde hemos debido tomar vuelos de 12 o o el doble de horas, haciendo escalas, el concepto de tiempo comienza a variar para nosotros -sin contar con los efectos del “Jet lag” que a la gran mayoría de pasajeros afecta con diferente intensidad- cuando después de un largo trayecto se llega al destino el mismo día que salimos de China y casi que a la misma hora.

expats

Estando aquí pensamos en ayer y hoy de forma distinta como lo habíamos hecho antes de venir y también varían los conceptos de día y noche, cuando al finalizar una jornada, escuchamos a partir las 16:00 o las 18:00, hora de China, los primeros noticieros de la mañana de nuestros países de la región; o cuando al estrenar el día aquí sintonizamos los informativos nocturnos de la víspera, allá, para enterarnos con “retraso” de los últimos sucesos ocurridos en nuestros países, lo que nos hace vivir simultáneamente en el pasado y el presente por el desfase de horarios entre Oriente e Iberoamérica.

A la vez, vemos tantos adelantos tecnológicos y electrónicos, mega-proyectos de ingeniería y obras de arquitectura contemporánea impactantes y vanguardistas, o cuando leemos todo lo referente a la exploración espacial china, con frecuencia tenemos la impresión de habernos adelantado a los tiempos y de experimentar algo de lo que será para nosotros el mundo. Esta será una realidad tanto real como virtual que ocurrirá en un futuro no muy lejano, y seremos testigos de un acelerado progreso que tardará algo más en llegar a otras naciones en vías de desarrollo.

En cuestión de pocos meses van apareciendo más rascacielos e imponentes obras que modifican el panorama urbano de las ciudades; y bajo la superficie, otras líneas y estaciones de metro son inauguradas. Entran en servicio rutas extendiendo los trayectos del tren-bala y puentes conectando distantes puntos de la geografía nacional. Ver la rapidez con que el país esta surgiendo  para posicionarse con niveles de alta competitividad a la altura de los más avanzados es un hecho que nos lleva a convencernos de algo muy evidente: En China el mañana se encuentra a muy corta distancia del presente. Mucho más cerca de lo que puede estar en cualquier otra parte del mundo.

rush hour

También es cierto que una vez hemos tenido en una o más ocasiones la experiencia de viajar entre Iberoamérica y el Oriente, en donde hemos debido tomar vuelos de 12 o o el doble de horas, haciendo escalas, el concepto de tiempo comienza a variar para nosotros -sin contar con los efectos del “Jet lag” que a la gran mayoría de pasajeros afecta con diferente intensidad- cuando después de un largo trayecto se llega al destino el mismo día que salimos de China y casi que a la misma hora.

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En cuestión de pocos meses van apareciendo más rascacielos e imponentes obras que modifican el panorama urbano de las ciudades; y bajo la superficie, otras líneas y estaciones de metro son inauguradas. Entran en servicio rutas extendiendo los trayectos del tren-bala y puentes conectando distantes puntos de la geografía nacional. Ver la rapidez con que el país esta surgiendo  para posicionarse con niveles de alta competitividad a la altura de los más avanzados es un hecho que nos lleva a convencernos de algo muy evidente: En China el mañana se encuentra a muy corta distancia del presente. Mucho más cerca de lo que puede estar en cualquier otra parte del mundo.

 

* Arquitecto Colombo-Libanés, se desempeña como profesor universitario.Vivió 7 años tanto en el Líbano como en China, donde aún esta radicado. Desde el 2012 colaborador de «Hola China».

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