La diversidad de las parejas multiculturales

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Todas las parejas enfrentan desafíos y requieren paciencia y dedicación para llevar adelante su relación. ¿Pero qué pasa con aquellas parejas que pertenecen a distintas culturas? ¿Cómo encuentran soluciones a sus problemas cotidianos, si nacieron y se criaron en lugares tan distantes el uno del otro?

 

Para responder a estas preguntas, les preguntamos a varias parejas sobre cómo es la convivencia diaria, los retos, limitaciones y perspectivas al compartir sus vidas con una persona de otra nacionalidad. Sus respuestas sorprenden por su franqueza, y explican tanto las maravillas y como las dificultades en la relación. Estos son los testimonios de Cristina, Carlos e Ivy:

 

 

Cristina es Colombiana – Hongkongnesa y su prometido Antoine es Francés. Ella cuenta que por el momento han vivido juntos en Shanghái, lo que ella califica como bueno porque su relación se construye armoniosamente: «ambos estamos viviendo en un espacio que no es nuestro, nos ha tocado adaptarnos y ambos hacemos lo posible para que nuestra casa se convierta en un hogar» establece Cristina. Para ella, el día que vayan a vivir a Francia o a Colombia se convertirá en un reto para ambos, ya que es el sacrificio que alguno de los dos deberá hacer por el otro. «Cuando llegas al país de tu pareja, es un espacio desconocido que no sólo implica adaptarse al nuevo ambiente o tener problemas de comunicación; es también adaptarse a las diferencias culturales que se van presentando poco a poco con el tiempo y obligatoriamente hay que adaptarse como si fueras nativo».
Por su parte, Carlos es de nacionalidad Colombiano, y su esposa Lina e hija Isa son Chinas. Ellos han vivido en Shanghái por más de 5 años, pero han realizado viajes de meses a otras partes, como Estados Unidos, Cambodia y Vietnam.
A su vez, Ivy es Chilena – Taiwanesa; ha vivido en Chile, Taiwan, EE.UU., Australia, y China. Su esposo Leo es Hongkonés nacido en Estado Unidos.

 

 

¿Cuáles son las ventajas de vivir con una pareja de otra cultura?
Para Cristina, las ventajas de vivir con una pareja de otra nacionalidad radican en tener nuevas perspectivas, ser más tolerante, incrementar la capacidad de adaptarse, se aprende siempre algo nuevo y fortalece aún más la relación. Ella considera que «tener una relación de dos nacionalidades da la ventaja de internacionalizarse aún más; y sin darnos cuenta estamos creando una nueva generación mucho más competente que la nuestra, ya que nuestros hijos crecerán siendo políglotas y con muchas más ventajas que nosotros».
Carlos considera que se aprende mucho y ambos asimilan y entienden mejor cada una de nuestras culturas y diferencias. En esto coincide con la opinión de Cristina: «La mayor ventaja es para los hijos, ya que ellos pueden aprender varios idiomas desde pequeños y a estar más preparados para este mundo globalizado. Donde ser flexible, adaptarse fácilmente estar, cambiar y entender varios puntos de vista les va a ser muy sencillo». Para él, al convivir con una pareja de otra cultura se aprende a asimilar y entender muchas cosas; «se entiende hay cosas inherentes a su forma de pensar y de vida, que en muchos casos, para nosotros nos parecerían, por ejemplo mal educados; pero porque los estamos viendo solo desde nuestro punto de vista, de aprendizaje y cultura».

 

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Ivy cree que hay pocas ventajas en su caso: «veo más problemas que ventajas. En el caso de mi mamá chilena y papa taiwanés, realmente ha sido mas problemático por el idioma y cultura. En mi caso, como he vivido en Asia y EE.UU puedo entender mejor a mi esposo». Para ella, las ventajas están antes del matrimonio: se puede viajar más seguido, lo que encuentra entretenido, interesante y hasta exótico, y se puede aprender otro idioma. «Y ahí te enamoras de él… ¡y después del matrimonio ves lo que no veías…! (risas)

 

 

¿Han tenido alguna diferencia por razones culturales?
Según Cristina, «si una pareja de la misma nacionalidad tiene diferencias culturales, podrán imaginar y deducir la magnitud de estas diferencias en una pareja de distintos países. Anteriormente mencioné que una de las ventajas es que fortalece la relación de pareja, esto depende mucho del amor que se tienen entre la pareja y como enfrentan las distintas situaciones, ya que durante los primeros años son cruciales para fortalecer la relación; una vez que atraviesen esta etapa de la relación, vienen los problemas ideológicos, costumbres, creencias, protocolo y la aceptación de la familia de tu pareja».
Carlos pone un ejemplo claro: «una diferencia que tuvimos fue cuando nuestra hija nació; en China el primer mes el bebé no sale de la casa; para nosotros los colombianos, o en mi caso, uno puede con cuidado sacar al bebé afuera, con el cuidado respectivo. Pero para ellos es terrible. La cara de los Chinos, cuando nos veían con la bebe afuera era de asombro! Afortunadamente, mi esposa es muy receptiva y abierta a aprender y asimilar situaciones, igualmente eso he aprendido yo». Para él, es necesario intentar ver siempre todo desde la otra orilla, o calzando los otros zapatos con mente abierta y dispuesta a entender el por qué.

 

Couple kissing checks of adopted baby girl (9-12 months), portrait
Ivy lo dice sencillo: «‘¡Ufff! Hay muchas diferencias! La puntualidad ha sido una gran diferencia (soy lenta y me tomo mi tiempo para salir, así que normalmente llego atrasada a todo) y mi esposo «gringo» es siempre puntual» Su forma de resolverlo fue a través de una estrategia en la que su esposo le miente para que esté lista media hora antes de la hora verdadera. Como Ivy le fascina bailar y a su esposo no, resolvió ese problema llendo a divertirse: «Voy a clases de Zumba y me desahogo! Y cuando vuelva a Chile me la bailo todo!»

 

 

¿Cómo han logrado compatibilizar las dos culturas?
Cristina cree que es clave mantener una buena comunicación y tener mucha paciencia; a la hora de discutir, cada uno ceder un paso o tranquilizarse y luego civilizadamente plantear sus ideas y soluciones para resolver las diferencias. «A veces, es bueno perder y hacer sacrificios por la persona que amas. En mi caso, si acepto ir a vivir con mi amado a Francia, sé que será difícil porque al principio no tendré amigo ni familiares que me apoye, dependeré totalmente de mi pareja y hacer todo como si fuera una francesa, pero a la vez, sé que mi estilo de vida mejorará, tendré nuevos amigos, aprenderé un idioma más y muchos otros beneficios».
Para Carlos es muy sencillo: «aprendiendo el uno del otro y explicando las posibles diferencias que existen. De esa forma todo es un gana-gana para ambos y se logra una muy buena armonía entre las culturas». Él cree que es muy importante para la relación y la convivencia entre culturas diferentes es tener la mente dispuesta a aprender y a entender el otro punto de vista, el aprendizaje es de un valor increíble y de nunca acabar. «A mi esposa Lina le doy gracias de ayudarme a abrir mi mente para entender mejor Asia, por supuesto principalmente China y en ser mejor persona».
Por su parte, Ivy lo explica así: «Como mi marido es Hongkones nacido en gringolandia, asi me he adaptado bien, pero por ejemplo él no quiere que yo trabaje, pues quiere que esté en casa, cocine y cuide a mi hijo. Al principio lo haré, porque disfruto estar con mi hijo, pero cuando el niño esté más grande, discutiré con él para trabajar y sentir que me estoy desarrollando intelectualmente. Creo que tengo un gran potencial para los negocios».

 

 

¿Cómo se desarrolla la crianza de los hijos en un ambiente multicultural?

 

 

Carlos cuenta que en su caso no ha habido problemas, pues tanto él como su esposa le ofrecen a su hija lo que consideran positivo de cada cultura y platican sobre las posibles diferencias que a veces existen, pero que no las ven muy distintas: «claro, hay que entender que ambos hemos asimilado mucho de ambas culturas».

 

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Él considera que algo muy importante de tener hijos de padres provenientes de diferentes culturas, es por ejemplo la asimilación de diferentes idiomas de forma natural. «Yo como Colombiano, sólo le hablo a mi hija en español, no importa si me responde en chino; yo continúo siempre mis charlas con ella en español, y entiende todo! Ahora a veces ya me responde en Español. Mi esposa por supuesto le habla en chino y mi hija tiene un chino excelente». Por último, Ivy dice que en su caso hay muchas discusiones al respecto. Para ello utiliza todos los métodos de venta y persuasión.

 

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